Los comerciantes de San Juan de los Lagos (con sus honrosas y pocas excepciones) se quejan eternamente de que "nunca venden", a pesar de que la ciudad siempre está repleta de gente (sobre todo los fines de semana) y la mayor parte con mercancia (a menos que les guste sacar a pasear sus edredondes, dulces, deshilados, etc.)
Parte del problema es el enorme incrementeo de comerciantes tanto de fuera como locales (es dinero fácil) y el poco incremento de visitantes (principalmente porque ¡no se explotan otros recursos más que la Iglesia).
Claro, eso por una parte; por otra, suelen ser muy ventajosos especialmente con los visitantes (una vez, hace varios años, fui a comprar pan en tiempos de fiesta y lo primero que me preguntó la dependienta fue si yo "era de ahí"; cuando asentí me dijo un precio).
He aquí un ejemplo de lo que les digo.

Amigos comerciantes sanjuanenses, no tienten a la suerte (
no hay mal que dure 100 años ni pen... que los aguante; aunque lo duden la gente no es tonta y se da cuenta)