jueves, 20 de agosto de 2009

UNOS DESAIRADOS QUINCE AÑOS

Nuevamente contamos con la visita del "corresponsal cultural de El Taller Lags en el Bajío" Jonathan Devars participando con una crónica (y en parte denuncia) sobre las actividades de la edición número quince del Festival Internacional de Arte Contemporáneo (FIAC) en León (Devars participó hace algunos meses con un artículo sobre los 20 años de la FENAL)
FIAC no arte 2009, casi casi literal
Por: Jonathan Devars

No sé si hubo un serio recorte presupuestal para este festival que, a 15 años de haber aparecido, apenas se empieza a posicionar en la población, principalmente en los universitarios, el hecho es que sigue sin ser el excelente festival internacional de arte contemporáneo que pretende (y queremos que sea, como leoneses).

Lo que si me parece es que hubo un retroceso en asistencia, a comparación de los último dos años, cuando me complació ver teatros y demás recintos llenos. No sé si afectaría el cambio de fechas, que según entiendo es para coincidir la cercanía con otro u otros festivalines del tipo y así lograr traer artistas extranjeros con menor dinero, es decir, se juntan para “hacer la vaquita”; otro punto que me parece ridículo, pero tal vez afectó fue la crisis económica que a todos afecta, pero digo que me parece ridículo porque los costos son súper accesibles, y si se compra con anticipación los boletos hacen 50 por ciento de descuento, y además con crisis y sin crisis la gente siempre busca distraerse o divertirse, lo que le falta es conocer estas otras alternativas.

Este año la temática fue el No arte, una especie de metáfora que muchas veces se convierte en discusión, por las distintas expresiones artísticas contemporáneas que retan a la estética tradicional, para no adentrarme tanto en el tema, lo resumiré como lo que es “bonito” contra lo que no lo es, claro que eso es por demás obvio que es subjetivo, total vamos a esos eventos para conocer y disfrutar o reprobar, nadie tiene que estar de acuerdo, además, son buenos temas para discutirse con unos tragos coquetos.

Desde la inauguración hicieron gala de esta “metáfora” del no arte, con el baile sonidero en plena Plaza Principal con el Sonido La Changa y Sonido Radio Voz, ¡n´ombre lo mero bueno de Tepito para el mundo! De que me divertí, me divertí bailando un buen rato, luego, pues como que me cansé y fui. Al día siguiente los extremos del FIAC nos llevaron a bailar música electrónica en la Calzada de los Héroes con una DJ de Nueva Cork de nombre Kim Ann, que aunque la escuche poco tiempo me pareció buena en su trabajo.

Las actividades con costo para las cuales tenía boleto comenzaban el lunes 3 de agosto, con la obra Al ras, de Armando Holzer, en donde un monito argentino de nombre Darío Castro realizaría una especie de trabajo actoral dancístico, ya que era un tanguero (de tango eh, no confundir), en los camerinos del Teatro Manuel Doblado, lo malo es que no llegué a tiempo y no me permitieron la entrada, ah qué caray, lo bueno es que según un amigo actor que sí la vio, no me perdí de nada, y lo mejor, fue que me cambiaron mis boletos para otro espectáculo.

Al día siguiente observé y escuche un muy agradable grupo español de nombre Cabo San Roque, que presentaron su espectáculo música y máquinas, en donde comenzaban una melodía a partir de la partitura de una lavadora en marcha, eso fue divertido y contagiaron la buena vibra, de lo mejor musicalmente hablando que presentó el FIAC. El otro grupo que me pareció excelente fue el cuarteto de cuerdas, Ethel, de Nueva York, unos señores que se autodenominan banda de cuerdas, traen el espíritu rockero y grandes composiciones, no por algo los consideran el siguiente Kronos Quartet, bravo por ellos, estuvieron geniales.

¡Y ya!, fue lo único bueno del FIAC que me tocó ver… je, es cierto, pero sigue la crónica. Fui partícipe de otro concierto, extraño, pero muy bueno en su tipo, Eva Zollner, ella es de Alemania, y compone cosas raras con su acordeón, casi nadie se anima a hacer eso, por eso es tan reconocida en el mundo musical, me agradó. De música también me invitaban a escuchar a William Fitzsimmons, pero ese monito que, aunque es famoso por su tema de la serie “Grey´s anatomy”, no me convenció y me dio flojera, así que no acudí. Cada quien sus gustos ¿no?

Continúo con el teatro, acepto que me perdí lo que según escucho fue lo mejor, “Mujeres soñaron caballos” del Teatro Línea de Sombra, dirigidos por Daniel Veronese, que se anunciaba como claustrofóbica e intensa abordó un drama familiar; y la otra que me dicen estuvo genial, fue “La nave” de Espacio Vacío Teatro, ambas compañías de México, esta última era para niños, pero conmovió a más de un adulto con el excelente texto y las atinadas actuaciones, me las perdí, ¡lástima!

Lo que sí vi, fue “Yo no soy bonita” de Angélica Lidell, española, en donde más que obra era una denuncia social por las mujeres que han sufrido abusos sexuales y maltratos desde la infancia, fue una puesta en escena polémica que a más de la mitad no nos gustó, pero que a unos pocos les encantó, yo solo rescato algunos aspectos de su actuación, pero realmente ni me estresó ni me atrapó el personaje (único), que apareció mentando madres a la usanza española ¡y olé! Siguiendo con los actores de la madre patria, comento la participación de Dominio Público, dirigido por Roger Bernat, no es otra cosa que un happening, una intervención directa con el público en donde nosotros, a través de unos audífonos, escuchábamos una serie de preguntas que nos hacían movernos para cierto lado, según la respuesta; fuera de lo ordinario, el público se divirtió, pero más que nada por enterarse de las respuestas de los demás y las suyas muchas veces, bien para salir de la rutina.

En el ámbito local, “Anatol”, coproducción FIC – FIAC, no fue lo que esperaba, es una buena obra y tiene buenos ejecutantes, dirigidos por alguien muy capaz como Martín Acosta, pero tal vez les faltó más tiempo para adecuar detalles y perfeccionar el espectáculo, lo que si no les perdono, es que la hayan echo por dentro del escenario y nos hayan sentado en la incómoda grada de metal, por casi 3 horas, eso es hace que ya quieras que termine la obra, tache. Fácilmente era para el escenario tradicional, o si querían que fuera intimista el asunto, hubieran acomodado al público en tres ángulos, eso fue un grave error, ojalá y mejoren esos detalles para su próxima función en el FIC.

Y de danza contemporánea observé dos compañías, Delfos Danza Contemporánea de Mazatlán y Compgnie Non Nova de Francia; la primera me pareció buena a secas, danza contemporánea “tradicional”, ninguna coreografía fuera de lo común, eso sí, utilizan el recurso de la multimedia a la perfección, en ciertos momentos, sin abusar, lo que logra que el público se emocione en ciertos momentos y les aplauda de pie al final. La segunda, presentó el espectáculo llamado “PPP” (posición paralela al piso), nunca entendí por qué, en donde el director (travesti) es el único actor en escena -y de repente unos simpáticos refrigeradores robots-, baila y hace malabares en una atmósfera frigorífica, lo que más aprecié fue el decorado del escenario con esferas de hielo colgando y cayendo cada determinado lapso.

No pienso hablar de artes visuales, porque no soy experto, pero yo digo que ahí si, se pasaron de no arte. Imagínense que lo más agradable y locochón de las exposiciones fue un tinaco del siglo XIX, jaja, bien por eso, lo demás es muy cuestionable.

Así fue, de lo demás creo que no me perdí de mucho, y creo que sí quedaron a deber al público que venían acostumbrando a que año con año, por lo menos había un espectáculo difícil de borrar de la memoria por muchos años. Esperemos que la situación se restablezca y el próximo año, pugnen por traer a mejores artistas tanto locales como internacionales.

1 Comentário:

prensa dijo...

muy buena crítica, sigan así jóvenes...jiji

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