viernes, 13 de junio de 2008

CAMINANDO HACIA DONDE VUELAN LOS CONDOR

Hola.

En estos días he estado desempolvando discos de acetato y he puesto especial interés en la Nueva Canción Latinoamericana. Compositores de toda América (hasta de Estados Unidos con Bob Dylan, como lo comenté en la entrada de ayer) se dedicaron casi al mismo tiempo a revalorar sus orígenes y estimular la lucha contra la desigualdad.

En una época de levantamientos armados (Nicaragua, El Salvador, Guatemala, etc.) y dictaduras emergentes (Argentina, Chile, Brasil, entre otras) la música fue determinante para atraer simpatizantes a sus causas (el flautista de Hameln versión americana).

Unos lograron salir adelante (a veces en el exilio, como Inti Illimani) otros se quedaron en el camino.

Uno de estos últimos fue Víctor Lidio Jara Martínez (o simplemente Víctor Jara). Compositor chileno, abierto simpatizante de Allende y su Unión Popular, Víctor nació en San Ignacio, Chile, en 1932 y murió Santiago en 1973 (en una megaprisión habilitada por el régimen de Pinochet para recluir a los sospechosos y no tan sospechosos de apoyar el socialismo en el país).

Como Mejía Godoy, Víctor Jara recurre en sus canciones a referencias de lugares específicos en Chile así como aspectos de su cultura (la canción de "Vengan a mi casamiento", por ejemplo, describe todas las peripecias que debe hacer el novio en Chile para que su boda sea un éxito).
A Víctor Jara (a mi punto de vista) se le puede reconocer por varias cosas: su acento indiscutiblemente sudamericano (palabras sin "s" y modismos muy localistas), la notable solidaridad con luchas sociales no sólo de Chile ("El derecho de vivir en paz" está dedicada a Ho Chi Min durante la Guerra de Vietnam) y presentar a los chilenos como la gente más agradable del mundo, pero a la vez de las más aguerridas (la descripción de la pobreza de los niños en "Luchín" es un claro ejemplo de esto).

La mayoría de sus temas buscaban presentar a la gente la realidad y muchos de ellos poseían enormes cargas de espíritu revolucionario ("A desalambrar" o "El alma llena de banderas", dos canciones verdaderamente emotivas o "Las casitas de Barrio Alto", donde arremete contra las clases acomodadas con un tono de voz burlón) por lo que, a la caida de Allende, fue considerado un enemigo público.

El día del golpe de estado Víctor Jara fue detenido en la Universidad (iba a dar un recital) y llevado al Estadio Nacional. Ahí fue torturado casi hasta la muerte (le cortaron el cabello y le golpearon las manos hasta rompérselas con la culata de un revólver); luego lo sacaron del Estadio, lo ejecutaron y lanzaron su cuerpo a unos matorrales cerca del cementerio.

A pesar de que el nuevo régimen intentó reprimir todo recuerdo del perído socialista (desde Allende hasta sus allegados) Víctor Jara se convirtió en un referente internacional de la canción reivindicativa y de cantautor.

Aquí les dejo un retrato de Víctor Jara y (para variar otra vez) una parte más de Spidermad.

Hasta la próxima


1 Comentário:

luis dijo...

Que buenos comentarios, vale la pena desvelarse oyendo música y lo mejor, poder analizarla de la manera que lo haces. Nuevamente FELICIDADES.

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